Archive for 13/06/08
PLACER Y DOLOR, MECANISMO DE ORIENTACIÓN VITAL
FUENTE: LA NATURALEZA HUMANA (JESÚS MOSTERÍN).
La naturaleza humana se plasma en un cerebro plástico y complejo, que coordina y controla la conducta del individuo en función de la información que recibe del entorno, orientándose tanto por sus propios sentimientos y preferencias congénitas como por las normas culturales adquiridas. Todos estos factores acotan, que no prefijan en todos sus detalles, lo que vayamos a hacer. Siempre queda un margen de maniobra, que acabamos de cerrar con nuestras deliberaciones y decisiones. En esto consiste nuestro libre albedrío. Lejos de ser un principio separado u opuesto a nuestros genes, son precisamente nuestros genes los que determinan la construcción de un cerebro plástico genéticamente programado para la libertad. De todos modos, la libertad tiene un precio, que es el dolor.
Muchos sistemas naturales y artificiales están sometidos a procesos nocivos o a agresiones del entorno, que los dañan, deterioran o lesionan, aunque solo en algunos animales tiene ese daño un componente o reflejo afectivo, el dolor o, más generalmente, el sufrimiento. Las máquinas no sufren cuando se estropean, ni las lechugas cuando las cortan, pero los animales sufrimos cuando somos heridos o maltratados. El dolor no se desprende sin más del daño: el dolor existe porque ha sido implementado genéticamente, porque ha sido programado para existir, porque ha sido seleccionado. El dolor, cuando es muy intenso, se impone al animal y eclipsa cualquier otro sentimiento. El dolor surgió en el curso de la evolución biológica como una señal de alarma, que nos advierte de los daños potenciales que nos amenazan. El dolor ha sido retenido por la selección natural como medio de evitar el peligro y de restaurar los déficits orgánicos. La capacidad de sufrir es ventajosa para la supervivencia y la eficacia biológica. (más…)
Add comment Junio 13, 2008
LAS FUNCIONES DEL SEXO
FUENTE: EL PLACER DE AMAR (ALEX COMFORT).
En la especie humana, el sexo cumple tres funciones. Puede ser reproductivo (tener hijos), relacional (expresión de amor y vinculación), o recreativo (juego y diversión). La mayor parte de los problemas que se les plantean a los humanos relativos al sexo nacen de la confusión entre las tres modalidades y de la angustia consiguiente.
Si la sexualidad humana estuviese “destinada a la procreación” no podríamos aparearnos durante todo el año ni durante el embarazo, sino una o dos veces al año, como algunos teólogos nos quieren hacer creer. Hasta muy recientemente, la religión, que en nuestra cultura rechaza tradicionalmente el placer como motivación, enseñaba que la reproducción era el único fin decente de la sexualidad. Luego, al desarrollarse el concepto romántico del matrimonio, se cambiaron las tornas y hoy día, con el apoyo de la psiquiatría criptorreligiosa y de las clínicas de asesoramiento sexual, se afirma que la única sexualidad merecedora de este nombre es la recreativa.
No ha habido ninguna época de la historia de la humanidad en que una cualquiera de estas valoraciones haya sido totalmente cierta, pero así y todo han servido para reforzar la manipulación a que se ha sometido a la familia. Incluso en las culturas basadas en la procreación se dejaron “huecos” donde cabían las actividades sexuales que no fuesen expresión del anhelo de paternidad ni una convivencia personal absoluta que todo lo abarcase. Normalmente, estos “huecos” se concedían solamente a los hombres; como ellos eran los que legislaban, se atribuían el derecho a practicar la sexualidad no relacional, al tiempo que prohibían a sus mujeres el mismo derecho mediante los códigos de moralidad, las celosías de los harenes o, más sutilmente, inculcando a las niñas que la única sexualidad de que es capaz una mujer es la relacional porque, al revés que el hombre, es incapaz de gozar fuera de la posesión total. (más…)
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