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EL IMPERIO DE LOS SENTIDOS
FUENTE: LAS GRANDES PELÍCULAS ASIÁTICAS, ESPIRITUALIDAD, VIOLENCIA Y EROTISMO EN EL CINE ORIENTAL (SILVIA RINS)
SADA Abe se convirtió en una figura femenina mítica de la cultura japonesa a raíz de un acontecimiento sucedido en 1936: asesinó a su amante, con su consentimiento, en un acto desorbitado de pasión sexual. El acto conmocionó al país entero, y mientras las instituciones condenaban a Sada a seis años de cárcel, surgía en los ámbitos populares una simpatía y veneración por esa mujer, que iba adquiriendo una aureola de sacerdotisa del erotismo y la muerte. Oshima quiso rendirle su particular homenaje veinte años después con la película El imperio de los sentidos, así como evocar una tradición de refinamiento erótico y amatorio que había florecido en la sociedad japonesa del siglo X y, tras desaparecer en la era de los samuráis, resurgió en los ámbitos aristocráticos de los siglos XVII y XIX. La monogamia impuesta a principios del siglo XX en el Japón moderno fue, de hecho, una moda importada de Occidente que pretendía contribuir a la modernización del país. Así que sería un error pensar que el comportamiento de los amantes protagonistas de esta historia se alimenta de la literatura de autores como Sade, Artaud o Bataille, porque pese a conocer estas fuentes, el director se sitúa de pleno en la tradición erótica oriental.
Con El imperio de los sentidos, Oshima se enfrentó al reto cinematográfico de la representación real del coito, mostrando primeros planos de órganos y actos sexuales, y alcanzando con ellos un valor poético comparable a los rostros de los amantes en pleno éxtasis, técnica recurrente en el cine pornográfico, pero todavía tabú en el cine de calidad y pretensiones artísticas, que en esta película se inspira en las delicadas estampas de los grandes pintores erotómanos Hokusai y Utamaro. En ocasiones, las escenas íntimas se convierten en colectivas, y criados, a su pesar, o geishas, de buen grado, participan en el goce de la pareja de amantes insaciables. El director recurre de manera explícita a la felación, la penetración, la eyaculación y la mutilación, en una relación sexual llevada a sus límites que sólo culminará con la entrega máxima, definitiva. Actores célebres, de vidas ejemplares, se brindaron a realizar el papel más importante de su vida: a interpretarse haciendo lo que nunca se muestra, lo que, prohibido, se relega a la esfera de la penumbra rojiza, asfixiante, de la habitación donde se hermanan el sexo y la muerte. (más…)
2 comments Septiembre 13, 2008













