EXPLICAR A LOS NIÑOS LA MUERTE O EL DIVORCIO
FUENTE: HIJOS FELICES (EILEEN SHIFF)
Crecer es difícil bajo cualquier circunstancia. Todos los niños afrontan crisis normales en la infancia: cuando dejan a sus padres por primera vez para ir a la escuela, cuando nacen nuevsos hermanos, o cuando sus amigos se trasladan a otras ciudades o Estados. Pero cuando los niños tienen que afrontar las crisis de la muerte o del divorcio, la maduración se hace más difícil todavía. Aunque la muerte y el divorcio provocan reacciones diferentes, ambas situaciones fuerzan a los niños a enfrentarse a la pérdida de un ser querido. ¡Y ambas son enormemente traumáticas!
La creciente tasa de divorcios ha acercado el fenómeno hasta el nivel personal de casi todos los niños. A pesar de que sus padres no se hayan divorciado, ellos aprenden el coste emocional que eso supone a través de las familias de sus amigos que tienen que vivir en medio de esta realidad cotidiana. Los niños que crecen hoy día son profundamente conscientes de la dolorosa posibilidad de que sus padres no puedan vivir juntos “hasta que la muerte los separe”.
Asimismo, los niños, quizá más de lo que los adultos piensan, son conscientes de la realidad de la muerte. Incluso a muy corta edad, los niños se ven enfrentados al proceso por el que la vida deja de existir: matan a un animal de compañía. Un entierro pasa ante ellos. Un abuelo muere. Una figura política es asesinada. Y, por supuesto, tienen la televisión que presenta la muerte a todo color.
Muy a menudo, los padres desconocen los sentimientos de sus hijos en relación con la muerte y el divorcio. Están demasiado absortos en su propio dolor para ofrecer apoyo emocional a sus hijos.
Con excesiva frecuencia, los niños oyen que sus padres van a divorciarse cuando, en medio de una discusión, uno de ellos dice con aspereza: “No puedo seguir aquí ni un minuto más. ¡Me marcho!”. A veces los niños se enteran del inminente divorcio sólo cuando uno de los cónyuges ya se ha marchado de casa.
¿Por qué los adultos ocultan estas tristes realidades a los niños? Por una razón; los padres pueden estar absortos con el problema, con su propio pesar personal. O pueden pensar que sus hijos son incapaces de entender tan traumática situación. Pero el silencio sólo priva a los niños de la oportunidad de compartir su dolor. El secreto aumenta la sensación de aislamiento y su sentimiento de pérdida. Leer más…














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